A menudo me encuentro con la necesidad de evaluar posibles proyectos en los que se hace una apreciación muy ingenua de la dificultad y el esfuerzo que cuesta desarrollar ciertas cosas.
Estamos en un momento en que cada día aparecen nuevas aplicaciones y nuevos servicios, otros cierran, y los medios de comunicación muestran continuamente el éxito millonario de la startup de moda.
Sin embargo, se obvia el enorme esfuerzo y la extraordinaria complejidad que hay detrás de cualquier aplicación que funcione medianamente bien, tanto a nivel empresarial y organizativo como financiero.
Hay tres compañías que me gustan mucho y que sigo desde hace tiempo: Doodle, Etsy y Cloudinary.
Por si no las conoces, Doodle es una startup alemana cuya aplicación facilita la creación de eventos, tanto personales como corporativos.
Por su parte, Etsy comenzó hace muchos años, cuando solo unos pocos hablaban de economía colaborativa. Es un portal que permite a artesanos de todo el mundo vender sus productos a clientes de cualquier lugar. Tú haces el producto; ellos se encargan de mostrarlo y de resolver la logística de pagos y transporte hasta el cliente que lo compra. Conozco a gente cercana que se gana su dinerillo con Etsy. Para mí es un ejemplo a seguir por ese sesgo que tiene de favorecer la economía colaborativa.
Y, por su parte, Cloudinary es un servicio que montaron unos desarrolladores hartos de tener que lidiar continuamente con la gestión de imágenes en sus proyectos. Ofrecen un servicio al que una aplicación sube las imágenes que utiliza; Cloudinary se encarga de servirlas mediante una sintaxis basada en la URL, transformándolas según tus necesidades y, entre otras cosas, actuando también como CDN.
Tres servicios que, en mi opinión, son muy útiles y hasta ahora han tenido éxito.
Pero ¿qué tienen en común y por qué estoy hablando de ellos?
Lo que no se aprecia es que detrás de esos servicios no hay dos frikis trabajando en un garaje hasta las tantas de la noche para hacerlos funcionar, sino equipos con un montón de personas para que todo siga en marcha. Y no hablo solo de perfiles técnicos (front-end developers, ingenieros de control de calidad, etc.), sino también de account managers, directores ejecutivos, responsables de marketing y de comunidad, etc.
En concreto, en los siguientes enlaces se puede ver algo de información sobre los equipos de Doodle, Etsy y Cloudinary:
- El equipo de Doodle está compuesto por más de treinta personas, con roles que van desde product managers hasta ingenieros júnior de iOS.
- ¿Cuántas personas crees que trabajan para que Etsy funcione? Échale un vistazo a su web y sus servicios. Pues bien, más de cien personas colaboran para hacer posible que una idea como Etsy.com funcione en todo el mundo.
- Cloudinary ha sido para mí una gran fuente de inspiración, porque hace años me di cuenta de lo recurrente que es la gestión de imágenes en los proyectos. Ellos lo han resuelto de una forma extraordinaria, ofreciendo un servicio genial de alojamiento y CDN. Nada menos que unas sesenta personas dan vida a Cloudinary.
Hace un tiempo oí quejarse a alguien que usaba los cupones de Groupon por el tipo de comisión que se llevaban… Esta persona me decía que «total, eso es una web y ya está». Pues sí, ves el servicio en forma de web y también como aplicación móvil, en el mejor de los casos, pero detrás existe una infraestructura de software y hardware que le permite funcionar en todo el mundo, con legislaciones diferentes, distintos idiomas, una enorme cantidad de datos que tratar, etc.
De modo que, cuando me tengo que encargar de evaluar una de esas propuestas felices que pretenden hacer rico a más de uno en dos días, simplemente sonrío y me armo de paciencia.


